Justo Fernández Rodríguez
Un año más, se ha celebrado el denominado “Debate del Estado de la Nacionalidad Canaria”, con la misma escasa expectación ciudadana que los anteriores, fuera del circulo que podríamos entender como clase política, algún empresario y, lógicamente, los medios de comunicación. Como siempre el Gobierno y sus socios, han intentado convecernos de que, gracias a su gestión, las cosas nos van estupendamente y las que nos van peor, son responsabilidad del “gobierno de Madrid”, los inmigrantes o la oposición que distorsiona la realidad y se opone al progreso de Canarias.
Sin embargo, a poco que se medite, resulta difícil aceptar que, quienes han gobernado durante diecisiete años, solos o con la complicidad del Partido Popular, puedan evadirse de sus responsabilidades directas, en la realidad, muy apartada de la inventada, sobre un pais fantástico, en los 47 folios, leídos sin convicción, por Paulino Rivero, como inicio del debate parlamentario. Aparte de la agresión a los profesores que protestan por los incumplimientos del Gobierno y justificaciones ridículas, poco más podemos encontrar en el discurso de Paulino Rivero. Los sindicatos de la Enseñanza han acusado a Rivero de “incendiar la enseñanza pública”, para justificar su privatización. El esperpento surgió cuando, la portavoz del PP, María Australia Navarro, llegó a decir, “Es increíble todo lo que se ha hecho, en sólo ocho meses”.
